martes, 28 de agosto de 2018

SUEÑO....

Con cierta frecuencia la vida me pone a prueba. Una   y  otra vez me voy graduando en las lecciones de vida que me va presentando para darme el título a que todos aspiramos y no todos logran: Una vida feliz y productiva. Y a veces las pruebas se me presentan como la que ahora describo:
Ayer tuve un sueño en medio de una munina derivada de circunstancias que aparejan mi relación con el  otro, aquel que me hace los días pesados de cuando en cuando y me alegra las mañanas en la mayoría de los días. y en medio del berrinche ocasional soñé.....
Soñé que iba en un tren de pasajeros. Sola, con mi maleta de ruedas y mi morral de piel y chaquira. En el tren  iba mucha gente. Toda metida en sus pensamientos. Toda aislada en el viaje a pesar de tanta gente. Soñé que por las ventanas veía pasar el camino y el paisaje rápidamente. Y de tanto pensar que hacer al llegar a mi destino, y de tanto silencio y de tan bello el paisaje me quedé dormida.
Soñé que desperté muy lejos de mi destino final. Me había pasado varias estaciones cuando desperté y solo me esperaba una ultima estación para regresar de nuevo en el camino. Entonces me levanté rápido y acto seguido salí volando cuando la puerta del tren se abrió.
Cuando estaba afuera me dí cuenta que olvidé mis pertenencias. Entonces corrí a la ultima estación, pero cuando llegué era tarde. Mis pertenencias no aparecían por ningún lado. Yo estaba desesperada, asustada, y deshecha. En mi morral de cuero y chaquira iban mis credenciales, mis tarjetas y mis medicinas. ¿ Qué iba a hacer yo sin mis objetos de valor y vida?... entonces apareció un hombre con un sombrerito extraño de ferrocarrilero negro, con pelo cano, muy delgado, de bigotes blancos abundantes y me dijo que habían encontrado algunas de mis cosas.
Si. allí en sus manos estaba mi morral de piel y chaquira roto sin nada adentro. Y mi maleta de rueditas parecía intacto, pero algunas de mis cosas dentro de ella ya no estaban. Me sentía desconsolada!!! ¿Cómo haría para llegar de nuevo a mi destino si había quedado atrás? ¿ Con qué recursos lo haría?
Me senté asustada y desconsolada a pensar un poco en qué hacer y como resolver cuando lo vi llegar. ¡¡Cuanto alivio me dió su sola presencia!! No sabía que hacía allí. No sabia si estaba en la misma situación que yo.  no sabía si traía dinero para resolver el llegar a mi destino. Nada sabía de él.... solo sabía que al estar allí todo iba a estar bien!!
Desperté con esa extraña sensación de haber resuelto un difícil y confuso acertijo. Con el alivio de haber encontrado lo que se ha perdido. Supe que mientras él esté allí, no importa que tantas dificultades se nos aparejen, mientras él esté allí todo será mas fácil..... mientras él este allí todo estará bien.....
Entonces entendí que mi alma se siente verdaderamente acompañada.

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