

Cuando me mudé a esta casa, cultivé violetas que crecían contentas y felices en la ventana convexa de mi comedor. Para mi, eran el reflejo de mi alegría.
Pero un dia, el amor se fué de casa... y las hermosas violetas que siempre presumía y que eran mi contemplación, murieron inexplicablemente, a pesar de mis cuidados, y a pesar de que hice cuanto pude y me dijéron para salvarlas. Para mi, esto era el reflejo de mi tristeza.
Hoy de nuevo hay violetas en mi ventana, y con mucha felicidad veo que empiezan a florecer...tímidamente.
¿Acaso será esto un anuncio de mi alegría?
