Mi corazón es muy necio cuando de soltar se trata.
Es muy obstinado para dejar de querer
cuando quiero, quiero de verdad. Aunque no quiera estar y aunque no quiera querer.
Mi mente trata de doblegarlo sin ningun resultado.
Sigue ahí parado.... contemplando el recuerdo de los atardeceres y los cantos de las palabras. Se queda paralizado con el horizonte de las miradas ambergrises y los sabores y aromas de los besos dados de gomoso oyamel.
Es un terco!!!..... cómo le hago entender que se tiene que ir?? Que ahí no se le quiere y ahí no es??
Lo han engañado hasta la saciedad, pero él es un niño, que sigue creyendo, que sigue esperando con entusiasta esperanza a que suceda la sorpresa.
Mi corazón le pertenece a Dios. Pero si a Dios lo traicionaron y lo mataron a través de su hijo Jesús.... que le espera a mi inocente y necio corazón??