Soy jefa de mandos medios en mi trabajo matutino. Normalmente fluyo con el devenir de las actividades sin mucho esfuerzo ni problema alguno. Ponerme de acuerdo con la gente y sus acciones se me dá muy bien Amo a las personas con las que laboro simplemente por su humanidad y por todo lo que aprendo cada día en la travesía de la jornada..... Sin embargo algunas veces el cerebro y el corazón se patean mutuamente al tener que tomar decisiones y actuar contra de ellos por sus recurrentes fallas ya habladas y señaladas... Y cuando el hígado entra en acción es otro cantar!!.... por que tres órganos tratando de poner órden y de hacerme jefa al mismo tiempo solo me crean una terrible indigestión laboral..... Y no quiero estar en los zapatos de ninguno de mis compañeros de quehaceres proletarios!!!......
¿Donde se esconde a veces la templanza?... ¿alguien lo sabe?....

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