Desde hace ya casi un mes me siento del nabo. Las palpitaciones de mi corazón solo cesan cuando una nueva dosis de propanolol llega a mi torrente sanguíneo. De no tenerlo en la sangre mi corazón pega de brincos como un chivato recién nacido cuando ha descubierto que puede correr.
El sueño y el cansancio me persiguen a donde vaya. Yo me sobrepongo a ellos pero ellos no dejan de recordarme que existe por allí una deliciosa cama para que me quede dormida.
Esa falta de energía es molesta. Y la fluoxetina no es suficiente para que me sienta feliz.
De repente pienso que la presión sanguínea me va a convertir en un geisser y que de un momento a otro caeré fulminada como por un rayo pues hasta mis piernas, mis brazos, mis músculos tiemblan con un temblor suave y debilitante. Y en otras ocasiones siento que es tan baja mi presión que un soport de sudor frio me recorre toda y pienso que perderé el conocimiento en cualquier segundo.
Gracias a Dios el cabello sigue en mi cabeza! Los shampos de mas de 300 recomendados para las personas con este problema y que presumen tener quinina hace su trabajo sujetando aquellos que en otros días se me caían por cientos.
Hay días que la tristeza me agobia hasta los huesos. Y no es que tenga un motivo verdadero para estar triste!!.. es solo un suicidio emocional sin parentela dentro de mi. Pero existen también esos dias en que los medicamentos hacen su trabajo y lo menos que siento es una dulce y reconfortante anodinia.
Y para lo que si ha servido la fluoxetina es para adelgazar un poco. He caído de los escandalosos 75 kg a unos más honrosos 72.5 kg sin hacer dieta. Si sigo a este ritmo pronto seré la miss que soñaba, o de plano me pondré como cadáver y uno que otro llorará en mi tumba
Pero no crean que todos los días son malos!!.. hay algunos en los que me levanto de la cama remozada y feliz, y ando de aquí para allá sin que nada malo le ocurra a mi cuerpo. Esos maravillosos días me permiten disfrutar a tope la vida y la presencia de todo mundo. Son días en que el trabajo no cuesta nada, la comida sabe rica, y el sol calienta lo suficiente mi piel como para ponerme en la sombrita.
Escucho a otras personas que sufren de hipotiroidismo decir que ellas no sienten nada... y eso me hace dudar de si lo mio no es otra cosa. De si tal vez he sido mal diagnosticada y lo mio se trata de una enfermedad rara y poco explorada que llegó, quizás, del espacio exterior. O mínimo sufro de una especie de menopausia madrugadora de la que nadie, mas que yo, se ha percatado.Pero luego, los análisis médicos que tengo que llevarle a la endocrinóloga lo vuelven a confirmar: ,mis niveles de T4 andan bajos, el mal de la tiroides sigue presente.....
En fin!!... yo solo espero que esto tenga un punto de quiebra en donde la doctora Karla le gane la batalla y logre la estabilidad a esta irritante y escurridiza dosis medica que deje de hacerme un torbellino de males que parecen hipocondria en agonia.
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