
Había una vez una mujer que caminando por los rios de la vida, de repente se encontró con un lugar de otra dimensión. Estaba a orillas de un mar, parecía no estar pero estaba. Alrededor de el epacio que parecía vacío crecían los helechos, las manzanillas marinas, y las batallitas de playa... pero dentro del espacio no había nada.
Ante tal maravilla que parecía un vacío lleno, la mujer decidió entrar a investigar y descubrir que era aquello. Para entrar a ese espacio tardó un poco, pues sus pies y su pecho tropezaban con paredes que eran invisibles. Cuando por fin pudo entrar descubrió que era una fortaleza con muros transparentes, que podían dejar pasar la luz y eran claros a la visión. Allí había muchas cosas que no eran posible ver, pero que se podían sentir: un mullido sillón, una mesa llena de manjares, una chimenea que calentaba sin verse, unas escaleras amplia que conducían a un cielo desconocido y, en un extremo de la habitación principal, un ser, tan invisible como todo lo demás.
¡¡Hola!! le dijo a la mujer, y ésta se asutó mucho. Quizo salir de alli pero chocó con los muros. Y mientras ella quería escapar la voz del ser le decía que no tuviera miedo,... y ella se fué calmando y comenzó a confiar en él.
No era necesario verlo para saber que era bello. Ni era necesario tocarlo para saber que estaba alli. Así, la mujer y el ser charlaron por muchas horas... pero la noche se estaba acercando y la luna ya brillaba en el horizonte recordándole a la mujer que era hora de marcharse a casa.
Cuando quizo salir se dió cuenta de que la fortaleza la habia atrapado... pues asi como no encontraba la entrada tampoco encontraba la salida... y el ser guardaba el secreto de como resolver tal problema. Parecía un ser noble, pero algo denso y oscuro se podía sentir en él, quien pensaba que ser invisible e intangible era lo máximo en la expresión del alma y por ello sospechaba que si la mujer permanecia, en este espacio, lo suficiente , al igual que todo lo demás, se volviería como él y se quedaría para siempre en la fortaleza....
Al darse cuenta de lo que podría suceder, la mujer tomó un atizador invisible y con todas sus fuerzas lo hizo chocar con la paredes invisibles... hasta que el muro astillado y roto se derrumbó.... y dándo un ultimo golpe, en silencio lo hizo añicos y pudo salir de alli.
Cuando el muro se astillaba también se astillaba su corazón... haciendola comprender que el proceso de transformación había empezado en ella... Se alejó de alli asustada, confundida y adolorida, dejando la fortaleza tan vacía y llena como cuando la encontró...
¿Del ser?....si existe o si es mágico, nadie sabe nada... nunca nadie sabrá que pasa con él, ni donde está, ni a donde va, ni como se llama, ni si es humano o un alma en pena....pues sólo existe para aquellos que tienen la osadía de mirar el espacio vacío de la fortaleza que posee....
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