Y...siguiendo el sendero del rio lo encontré... Tenia unos hermosos ojos cafés redonditos que inspiraban ternura y compasion. Estaba sobre una piedra... Era ese que habia estado aullando por tanto tiempo y yo lo habia estado escuchando.
Asi llamaba a su pareja... Y su pareja venia a él. Las noches de plenilunio buscaba las partes mas altas de la llanura y desde alli aullaba una y otra vez. En esas noches parecia confundirse con la luz de la luna, pues su pelaje era gris y suave.
Cuando lo vi, senti ganas de tocarlo, mas yo sabia que era una bestia salvaje. Sus ojos me observaban inocentes y con curiosidad. Yo me acerque un poco. El solo se puso alerta pero me dejo dar un paso hacia él. Estubimos frente a frente por largo rato... como retándonos mutuamente a avanzar hacia el otro. Sus ojos fijos en los mios... puestos en cada movimiento. Mis ojos fijos en los suyos... alerta cada segundo.
Despues de un tiempo, que no se cuanto pudo ser, se acercó poco a poco, y yo hice lo mismo... Agachó la cabeza, dobló las orejas hacia atrás y dejó de mirarme fijamente mientras meneaba alegremente la cola. Como si me hubiese reconocido... Como si yo fuese su ama.
Eso me dió confianza, y me fui acercando a él, cautelosa pero evidentemente emocionada. Se dejó tocar por mi, y yo dejé que su lengua tibia lamiera mis manos, mi cara, mis pies....
Le abracé, y cuando lo hacía pude observar que antes de que yo llegara estaba comiendo algo... y entre los despojos ensangrentados y devorados pude distinguir una mano... cabellos....ropa...
Comprendí entonces que aunque ahora parecía una mascota sumisa, no lo sería nunca. El era una fiera del bosque... un animal indomable... salvaje... Y que cuando tuviera hambre, no repararia en alimentarse de mi... No por que fuera malo, aclaro!... Si no por que no podía dejar de ser un lobo gris!!!.... Y yo, una humana que nunca seria loba..... ¡¡¡su próxima presa!!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario